martes, 7 de octubre de 2014

Palabras del Papa a los participantes en el Sínodo. Con Pedro y bajo Pedro, el Papa es garantía para todos y custodia de la fe.


El Papa Francisco anima, en su primer discurso, a los participantes en el Sínodo a hablar con libertad y escuchar con humildad. 
(Vaticano 6 de octubre de 2014)


El Papa comenzó su discurso agradeciendo profundamente a todos los que trabajan y participan en la III Asamblea General Extraordinaria del Sínodo de los Obispos sobre el tema “Los desafíos pastorales de la familia en el contexto de la evangelización” animándolos a impulsar el espíritu de sinodalidad.

Tras destacar la gran responsabilidad de ayudar a las Iglesias particulares en el camino del Evangelio de la familia, el Santo Padre exhortó a dos actitudes de hermanos en el Señor: hablar con libertad y escuchar con humildad. Exhortando a los presentes a que lo hagan con mucha tranquilidad y paz, porque el Sínodo se desarrolla siempre ‘cum Petro et sub Petro’ – con Pedro y bajo Pedro - y la presencia del Papa es garantía para todos y custodia de la fe;

 "Ustedes traen la voz de las Iglesias particulares. Es una gran responsabilidad: traer las realidades y problemáticas de las Iglesias, para ayudarlas a caminar por esa senda que es el Evangelio de la familia" señaló.

Una condición general de base es ésta: hablar claro. Que nadie diga: "Esto no se puede decir; pensarán de mí así o así..." Hay que decir todo lo que se siente con libertad. Después del último Consistorio – en febrero de 2014 – en el que se habló de la familia, un Cardenal me escribió diciendo: qué pena que algunos Cardenales no hayan tenido el coraje de decir algunas cosas por respeto al Papa, pensado quizá que el Papa pensara de forma distinta. Esto no es bueno, esto no es sinodalidad, porque hay que decir todo lo que en el Señor se siente que se debe decir: sin respeto humano, sin temor. Y, al mismo tiempo, se debe escuchar con humildad y acoger con corazón abierto lo que dicen los hermanos. Con estas dos actitudes se ejercita la sinodalidad.

Finalizando con las siguientes palabras "Queridos hermanos, colaboremos todos juntos para que se afirme con claridad la dinámica de la sinodalidad ¡Gracias!".
 
 
 
 
 
 

domingo, 5 de octubre de 2014

Palabras del papa durante el rezo del Angelus

Refiriéndose a la celebración de la mañana (la apertura del Sínodo sobre la Familia), el Papa Francisco invitó a todos a apoyar los trabajos del Sínodo con la oración, invocando la materna intercesión de María.

“Los Padres sinodales, provenientes de todas partes del mundo, vivirán junto a mí dos intensas semanas de escucha y de diálogo, fecundadas por la oración”, subrayó el Santo Padre, recordando el tema del mismo: “Los desafíos pastorales de la familia en el contexto de la evangelización”.



“Así como una viña, observó, el pueblo requiere mucho cuidado, requiere un amor paciente y fiel. Así hace Dios con nosotros y así, nosotros Pastores, estamos llamados a hacer. Ocuparse de la familia es también una forma de trabajar en la viña del Señor, para que produzca los frutos del Reino de Dios.”

Santa Misa de Apertura del Sínodo Extraordinario sobre la Familia


HOMILÍA DEL SANTO PADRE FRANCISCO
 Domingo 5 de octubre de 2014
 

El profeta Isaías y el Evangelio de hoy usan la imagen de la viña del Señor. La viña del Señor es su «sueño», el proyecto que él cultiva con todo su amor, como un campesino cuida su viña. La vid es una planta que requiere muchos cuidados.

El «sueño» de Dios es su pueblo: Él lo ha plantado y lo cultiva con amor paciente y fiel, para que se convierta en un pueblo santo, un pueblo que dé muchos frutos buenos de justicia.

Sin embargo, tanto en la antigua profecía como en la parábola de Jesús, este sueño de Dios queda frustrado. Isaías dice que la viña, tan amada y cuidada, en vez de uva «dio agrazones» (5,2.4); Dios «esperaba derecho, y ahí tenéis: asesinatos; esperaba justicia, y ahí tenéis: lamentos» (v. 7). En el Evangelio, en cambio, son los labradores quienes desbaratan el plan del Señor: no hacen su trabajo, sino que piensan en sus propios intereses.

Con su parábola, Jesús se dirige a los jefes de los sacerdotes y a los ancianos del pueblo, es decir, a los «sabios», a la clase dirigente. A ellos ha encomendado Dios de manera especial su «sueño», es decir, a su pueblo, para que lo cultiven, se cuiden de él, lo protejan de los animales salvajes. El cometido de los jefes del pueblo es éste: cultivar la viña con libertad, creatividad y laboriosidad.

Pero Jesús dice que aquellos labradores se apoderaron de la viña; por su codicia y soberbia, quieren disponer de ella como quieran, quitando así a Dios la posibilidad de realizar su sueño sobre el pueblo que se ha elegido.

La tentación de la codicia siempre está presente. También la encontramos en la gran profecía de Ezequiel sobre los pastores (cf. cap. 34), comentada por san Agustín en su célebre discurso que acabamos de leer en la Liturgia de las Horas. La codicia del dinero y del poder. Y para satisfacer esta codicia, los malos pastores cargan sobre los hombros de las personas fardos insoportables, que ellos mismos ni siquiera tocan con un dedo (cf. Mt 23,4).

También nosotros estamos llamados en el Sínodo de los Obispos a trabajar por la viña del Señor. Las Asambleas sinodales no sirven para discutir ideas brillantes y originales, o para ver quién es más inteligente... Sirven para cultivar y guardar mejor la viña del Señor, para cooperar en su sueño, su proyecto de amor por su pueblo. En este caso, el Señor nos pide que cuidemos de la familia, que desde los orígenes es parte integral de su designio de amor por la humanidad.

Somos todos pecadores y también nosotros podemos tener la tentación de «apoderarnos» de la viña, a causa de la codicia que nunca falta en nosotros, seres humanos. El sueño de Dios siempre se enfrenta con la hipocresía de algunos servidores suyos. Podemos «frustrar» el sueño de Dios si no nos dejamos guiar por el Espíritu Santo. El Espíritu nos da esa sabiduría que va más allá de la ciencia, para trabajar generosamente con verdadera libertad y humilde creatividad.

Hermanos sinodales, para cultivar y guardar bien la viña, es preciso que nuestro corazón y nuestra mente estén custodiados en Jesucristo por la «paz de Dios, que supera todo juicio» (Flp 4,7). De este modo, nuestros pensamientos y nuestros proyectos serán conformes al sueño de Dios: formar un pueblo santo que le pertenezca y que produzca los frutos del Reino de Dios (cf. Mt 21,43).





Imagen: Agencia EFE

Vigilia de Oración en la víspera de la Apertura del Sínodo de la Familia

Palabras del Papa Francisco.
Plaza de San Pedro. 4 de octubre de 2014



 
Queridas familias ¡Buenas noches!

Anochece ahora en nuestra asamblea.

Es la hora en que se vuelve a casa de buen grado, para encontrarse en la misma mesa, en el espesor de los afectos, el bien cumplido y recibido, de los encuentros que calientan el corazón y lo hacen crecer, vino bueno que anticipa en los días del hombre la fiesta sin ocaso.

Y también es la hora que más pesa para el que se encuentra cara a cara con su propia soledad, en el crepúsculo amargo de sueños y proyectos quebrados: cuántas personas arrastran sus días en el callejón sin salida de la resignación, del abandono, e incluso del rencor; en cuántos hogares ha faltado el vino de la alegría y, por lo tanto, el sabor - la misma sabiduría - de la vida...

De los unos y de los otros, esta noche, nos hacemos voz con nuestra oración.

Es significativo que - incluso en la cultura individualista que desnaturaliza y hace efímeros los vínculos – en cada nacido de mujer permanezca vivo un anhelo esencial de estabilidad, de una puerta abierta, de una persona con la cual entretejer y compartir la historia de la vida, una historia a la cual pertenecer. La comunión de vida asumida por el esposo y la esposa, su apertura al don de la vida, la custodia recíproca, el encuentro y la memoria de las generaciones, el acompañamiento educativo, la transmisión de la fe cristiana a los hijos...: con todo esto la familia sigue siendo escuela incomparable de humanidad, contribución indispensable para una sociedad justa y solidaria (Cf. Exhortación Apostólica Evangelii gaudium, 66-68).

Y cuanto más profundas son sus raíces, más se puede salir y llegar lejos en la vida, sin perderse ni sentirse extranjeros en ningún lugar.


Este horizonte nos ayuda a comprender la importancia de la Asamblea sinodal que se abre mañana.

Ya el ‘convenire in unum’, alrededor del Obispo de Roma, es un evento de gracia, en el que la colegialidad episcopal se manifiesta en un camino de discernimiento espiritual y pastoral. Para buscar lo que el Señor le pide hoy a Su Iglesia, debemos escuchar los latidos de este tiempo y percibir el 'olor' de los hombres de hoy, hasta quedar impregnados de sus alegrías y esperanzas, sus tristezas y angustias (cf Concilio Ecuménico Vaticano II, Constitución Pastoral sobre la Iglesia en el mundo actual Gaudium et Spes, 1): entonces sabremos proponer con credibilidad la buena noticia sobre la familia.

Sabemos, en efecto, que en el Evangelio hay una fuerza y una ​​ternura capaces de vencer lo que crea infelicidad y violencia. ¡Sí, en el Evangelio está la salvación que colma las necesidades más profundas del hombre! De esta salvación - obra de la misericordia de Dios y de Su gracia - como Iglesia, somos signo e instrumento, sacramento vivo y eficaz (cf. Exhortación Apostólica Evangelii gaudium, 112.). Si no fuera así, nuestro edificio sería sólo un castillo de naipes y los pastores se reducirían a clérigos de estado, en cuyos labios el pueblo buscaría en vano la frescura y el “olor a Evangelio" (Ibid., 39).

Emergen así también los contenidos de nuestra oración.

Al Espíritu Santo, pidámosle para los Padres Sinodales, ante todo, el don de la escucha: escuchar a Dios, hasta escuchar con Él el clamor del pueblo; escuchar al pueblo, hasta respirar en él la voluntad a la que Dios nos llama.


Junto con la escucha, invoquemos la disponibilidad a confrontarnos de forma sincera, abierta y fraterna, que nos lleve a asumir con responsabilidad pastoral los interrogativos que este cambio de época trae consigo. Dejemos que se derramen en nuestro corazón, sin perder nunca la paz, sino con la confianza serena en que, a su tiempo, el Señor no dejará de volver a conducir hacia la unidad.

La historia de la Iglesia ¿no nos presenta acaso tantas situaciones análogas, que nuestros padres supieron superar con obstinada paciencia y creatividad?

El secreto está en una mirada: y es el tercer don que imploramos con nuestra oración. Porque, si de verdad queremos verificar nuestro pasado en el terreno de los desafíos contemporáneos, la condición decisiva es mantener nuestra mirada fija en Jesucristo - Lumen Gentium, Luz de los pueblos- detenernos en la contemplación y en la adoración de su rostro. Si asumimos su manera de pensar, de vivir y de relacionarse, no tendremos dificultades para traducir el trabajo sinodal en indicaciones y caminos para la pastoral de de la persona y de la familia. De hecho, cada vez que volvemos a la fuente de la experiencia cristiana, se abren nuevos caminos y posibilidades inimaginables. Es lo que deja intuir la indicación evangélica: «Hagan todo lo que él les diga». (Jn 2,5). Son palabras que contienen el testamento espiritual de María, «amiga siempre atenta para que no falte el vino en nuestras vidas» (Evangelii gaudium, 286). ¡Hagámoslas nuestras!

Entonces, nuestra escucha y nuestro confrontarnos sobre la familia, amada con la mirada de Cristo, se volverán una oportunidad providencial para renovar - siguiendo el ejemplo de San Francisco – a la Iglesia y a la sociedad.

Con la alegría del Evangelio, volveremos a encontrar el camino de una Iglesia reconciliada y misericordiosa, pobre y amiga de los pobres; una Iglesia capaz de «triunfar con paciencia y caridad en sus aflicciones y dificultades, tanto internas como externas» (Concilio Ecuménico Vaticano II Constitución Dogmática sobre la Iglesia Lumen gentium, 8).

Pueda soplar el viento de Pentecostés sobre los trabajos sinodales, sobre la Iglesia, sobre la humanidad entera. Desate los nudos que impiden a las personas encontrarse, sane las heridas que sangran, reavive la esperanza. Nos conceda aquella caridad creativa que permite amar como Jesús amó.





 
Y nuestro anuncio volverá a encontrar la vitalidad y el dinamismo de los primeros misioneros del Evangelio.


Fuente y traducción del italiano: Cecilia de Malak- Radio Vaticano

sábado, 4 de octubre de 2014

¿Cómo se desarrollará?

La primera semana, en modo general, en ella se realizarán Congregaciones generales en las que los padres sinodales tendrán 4 minutos para intervenir sobre los diferentes temas del documento de la Instrumentum Laboris.

 Y durante la segunda semana los miembros trabajarán en los círculos menores.

 


El cardenal Lorenzo Baldisseri, Secretario General del Sínodo de los Obispos explicó que “el tema de la familia es un tema crucial, muy sentido por todo el mundo. Cada familia es una realidad diferente, entonces tenemos que estudiarla profundamente. Como saben ya hubo una investigación de carácter básico, la gente respondió y ahora nosotros estamos respondiendo como responsables de la pastoral de los Obispos del mundo a todas las cuestiones que vinieron de abajo para arriba”. De igual modo destacó que el Papa Francisco desea que en este camino sinodal cada persona del pueblo de Dios se exprese con libertad: “Puedo decir con franqueza que el Papa quiere libertad de expresión y capacidad de discutir todo con respeto, dejando naturalmente a cada uno con su posición, pero como una aportación positiva, sea la posición más extraña, pero no importa, es siempre una contribución positiva. Por eso creo que este Sínodo va a dar resultados buenos”.

¿Quién participa?


253 son los participantes en la Asamblea Extraordinaria Sinodal sobre la Pastoral Familiar.

191 Obispos procedentes de los cinco continentes, entre los que se encuentran los presidentes de las 114 Conferencias episcopales del mundo y los jefes de los 25 dicasterios vaticanos.
Dicasterio (del griego δικαστήριον, tribunal de justicia, de δικάστης, juez o jurado) es la denominación que se utiliza para referirse a los departamentos u organismos especializados de la Curia Romana. Los dicasterios, que están organizados colegiadamente, comprenden Congregaciones, Tribunales, Consejos Pontificios y Oficinas, además de la Secretaría de Estado de la Santa Sede. Los Dicasterios están formados por el Cardenal Prefecto o un Arzobispo Presidente, por una asamblea de Padres Cardenales y de algunos Obispos, con la ayuda del Secretario.

Además, participarán 8 delegados fraternos, 16 expertos y 38 auditores.

Entre los participantes  13 matrimonios.

¿Por qué extraordinario?

En el capítulo del Código de Derecho Canónico relativo a las asambleas sinodales (346.2) se lee que “el Sínodo se reúne en asamblea general extraordinaria, cuando la materia a tratar, a pesar de referirse al bien de la Iglesia universal, exija una rápida definición” cuestión que también recoge el Ordo Synodi Episcoporum  (Orden del Sinodo de los Obispos) Art. 4,2.

Es evidente que la crisis social y espiritual del mundo actual afecta a la vida familiar y crea una verdadera urgencia pastoral que justifica la convocatoria de una Asamblea General Extraordinaria.

El portavoz del Vaticano ha señalado en alguna ocasión que “en este contexto, proponer soluciones pastorales particulares por parte de personas o entidades locales puede llevar a que se corra el riesgo de confusión. Es bueno hacer hincapié en la importancia de realizar un camino en la plena comunión de la comunidad eclesial”.

viernes, 3 de octubre de 2014

¿Sínodo o Camino Sinodal?


Aunque coloquial mente hablamos del Sínodo de la Familia, en verdad no se trata de un solo acto sino de un camino de dialogo y reflexión que comenzó en  8 de octubre del 2013 cuando el Papa Francisco convocó la celebración de la III Asamblea General Extraordinaria del Sínodo de los Obispos, del 5 al 19 de octubre de 2014 en el Vaticano, para reflexionar sobre el tema de “Los desafíos pastorales de la familia en el contexto de la Evangelización”.

Recordamos las palabras del P. Federico Lombardi en las que señaló que ésta es la forma con la que el Papa tiene la intención de seguir el camino de la reflexión y de la comunidad de la Iglesia y que es justo que la Iglesia se mueva comunitariamente en la reflexión y en la oración, y que adopte las orientaciones pastorales comunes sobre los puntos más importantes bajo la guía del Papa y de los obispos.

El 5 de Noviembre de 2013 Monseñor Lorenzo Baldisseri nos recordaba que el proceso de elaboración de cada asamblea sinodal comienza con una consulta entre los diversos organismos que son interpelados sobre el tema en cuestión. En este caso, sin embargo, este proceso se desarrolla en formas particulares, sea porque la metodología sinodal se encuentra en la actualidad en un momento de revisión general, sea porque se trata de una Asamblea Extraordinaria, y presentó el texto del Documento Preparatorio. Documento en que se nos hacían diversas preguntas sobra la realidad de la familia en nuestra sociedad, documento, estructurado en ocho grupos de preguntas relativas al matrimonio y la familia, que tuvimos la oportunidad de reflexionar y responder desde los distintos agentes de pastoral familiar y los movimientos apostólicos  y asociaciones familiares, recogidos por la Delegación Episcopal de Familia y enviados a la Conferencia Episcopal Española.

 El siguiente paso en este caminar se dio el 26 de junio de 2014 día en el que se presentó  Instrumentum laboris, que nació de las respuestas al cuestionario del Documento Preparatorio. Las respuestas, numerosas y detalladas, procedían de los Sínodos de las Iglesias Orientales Católicas sui iuris, de las Conferencias Episcopales, de los Dicasterios de la Curia Romana y de la Unión de los Superiores Generales. También llegaron directamente a la Secretaría General respuestas —llamadas observaciones— de un número significativo de diócesis, parroquias, movimientos, grupos, asociaciones eclesiales y realidades familiares, así como también de instituciones académicas, especialistas, fieles y otras personas, todos ellos interesados en dar a conocer las propias reflexiones.

La III Asamblea General Extraordinaria del Sínodo de los Obispos, que se celebrará del 5 al 19 de octubre, tiene como propósito precisar el status quaestionis y recoger testimonios y propuestas de los obispos para anunciar y vivir el Evangelio con credibilidad para la familia.

Y el siguiente paso será la Asamblea General Ordinaria, prevista para 2015, cuyo fin es fin individuar las líneas operativas para la pastoral de la persona humana y de la familia.

 

Por eso aunque hablemos de sínodo debemos saber que estamos ante un Camino Sinodal

Oración por el Sínodo de los Obispos sobre la Familia


Oración para el Sínodo de los Obispos sobre la Familia, en asamblea extraordinaria, del 5 al 19 de octubre de 2014, presida por el Papa Francisco en el Vaticano. Esta es la oración dirigida a la Sagrada Familia:

 Oración a la Santa Familia
Jesús, María y José
en vosotros contemplamos
el esplendor del verdadero amor,
a vosotros, confiados, nos dirigimos.
 
Santa Familia de Nazaret,
haz también de nuestras familias
lugar de comunión y cenáculo de oración,
auténticas escuelas del Evangelio
y pequeñas Iglesias domésticas.
 
Santa Familia de Nazaret,
que nunca más haya en las familias episodios
de violencia, de cerrazón y división;
que quien haya sido herido o escandalizado
sea pronto consolado y curado.
 
Santa Familia de Nazaret,
que el próximo Sínodo de los Obispos
haga tomar conciencia a todos
del carácter sagrado e inviolable de la familia,
de su belleza en el proyecto de Dios.
 
Jesús, María y José,
escuchad, acoged nuestra súplica. Amén.
 

jueves, 2 de octubre de 2014

LA FAMILIA EN EL NUEVO PLAN DIOCESANO DE PASTORAL


“LA ALEGRIA QUE RENACE DE JESUCRISTO”

PLAN DIOCESANO DE PASTORAL
Diócesis de Jaén
Cursos 2014-16

 
            Nuestra Diócesis cuenta con un nuevo Plan Diocesano de Pastoral, que como dice en su introducción "pretende seguir las orientaciones propuestas por el Papa Francisco en la Exhortación Evangelii Gaudium, con la conciencia de saber que la Iglesia Católica se encuentra inmersa en una nueva etapa evangelizadora (E.G.17), y siguiendo lo que viene a llamarse, la Nueva Evangelización, que demanda una novedad en el ardor, en los métodos y en las expresiones.



             En lo que concierne a la Pastoral Familiar dicho Plan en su capítulo I, titulado "una Iglesia renovada" nos recuerda a todos los fieles laicos que “es bueno que puedan vernos como alegres mensajeros de propuestas superadoras, custodios del bien y la belleza que resplandecen en una vida fiel al Evangelio” (E.G.168). Y la necesidad de hacer un seguimiento y aplicación de las enseñanzas que el inminente Sínodo extraordinario sobre la familia nos ofrezca.

            El capítulo segundo comienza con las palabras del Papa “Espero que todas las comunidades procuren poner los medios necesarios para avanzar en el camino de una conversión pastoral y misionera, que no puede dejar las cosas como están… Constituyámonos en todas las regiones de la tierra en un ” (E.G.25). Y como objetivos y sensibilidades se señala como uno de los campos especiales para la “misión” o Iglesia en salida es la FAMILIA, con sus nuevos retos y posibilidades. Proponiendo como tarea una especial atención a las familias que atraviesan una crisis profunda (G.S.66).

             Nos queda trabajar y profundizar en estas líneas esbozadas que nos permitan en el ámbito de la Pastoral Familiar seguir estando cerca, sobre todo, de las familias heridas.


             Así nos lo recuera el epilogo del documento haciendo referencia a las declaraciones del Papa Francisco en "Civittà Cattolica “Veo con claridad que lo que la Iglesia necesita con mayor urgencia hoy es una capacidad de curar heridas y dar calor a los corazones de los fieles, cercanía, proximidad. Veo a la Iglesia como un hospital de campaña tras una batalla. ¡Qué inútil es preguntarle a un herido si tiene altos el colesterol o el azúcar! Hay que curarle las heridas. Ya hablaremos luego del resto. Curar heridas, curar heridas... Y hay que  comenzar por lo más elemental”.

martes, 30 de septiembre de 2014

Para todo el que cree en la familia

En la víspera del Sínodo surge de la Conferencia Episcopal Italiana (Cei) una iniciativa de oración para “encender una luz en familia” en la plaza de San Pedro y en todas las casas.




Un momento público de oración y de reflexión, que culminará con la intervención del Papa Francisco.

Lo propone, en la víspera del próximo Sínodo de la Familia, la Oficina Nacional para la pastoral de la familia de la Conferencia episcopal italiana organizando un encuentro para el 4 de octubre, de las 18 a las 19.30 horas en la Plaza de San Pedro.

La iniciativa, en la que participarán también los padres sinodales, será filmada por el Centro Televisivo Vaticano y retransmitida en directo por Tv2000 y por las demás cadenas católicas. “La primera modalidad de participación – escribe el director de la Oficina de la Cei, don Paolo Gentili, en la carta de convocación dirigida a” todo aquel que cree en la familia” – será la de venir a Roma, a la plaza de San Pedro.



Una segunda modalidad es lo que hemos llamado ‘enciende una luz en familia’. Se trata de reproducir en su propio espacio lo mismo que se vivirá en la plaza de San Pedro, ya sea de manera doméstica en su propia casa, ya sea de manera comunitaria en grupos parroquiales o diocesanos, un encuentro en el que se invoque al Espíritu Santo y se ponga en la ventana del lugar dónde se esté reunido el signo de una luz encendida”.

jueves, 25 de septiembre de 2014

IS 48, 13-15

¿Puede una madre olvidarse de su criatura, dejar de querer al hijo de sus entrañas? Pues aunque ella se olvide, yo no te olvidaré, dice el Señor.

viernes, 19 de septiembre de 2014

Nota del Comité Ejecutivo de la Conferencia Episcopal Española con motivo de los actos convocados a favor de la vida humana.


En defensa de los más débiles


 
Este fin de semana tendrán lugar en diferentes ciudades de España una serie de actos, promovidos por la sociedad civil, a favor de la vida humana. En este contexto, el Comité Ejecutivo de la Conferencia Episcopal Española, reunido en sesión ordinaria, quiere hacer oír su voz una vez más, como siempre ha hecho en cualquier coyuntura social y política, para recordar el valor sagrado de la vida humana, desde la concepción hasta su fin natural.

Como afirma el Papa Francisco, en la Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium, "entre los débiles, que la Iglesia quiere cuidar con predilección, están también los niños por nacer, que son los más indefensos e inocentes de todos, a quienes hoy se les quiere negar su dignidad humana (...) quitándoles la vida y promoviendo legislaciones para que nadie pueda impedirlo (...). No es progresista pretender resolver los problemas eliminando una vida humana".

Asimismo, como también señala el Papa, hemos de hacer más "para acompañar adecuadamente a las mujeres que se encuentran en situaciones muy duras, donde el aborto se les presenta como una rápida solución a sus profundas angustias".

Es tarea de todos responder a esas situaciones por el camino de la vida y no por el de la muerte de un ser inocente. Un ser humano es siempre sagrado e inviolable, en cualquier situación y en cada etapa de su desarrollo. Es un fin en sí mismo y nunca un medio para resolver otras dificultades.

 

martes, 16 de septiembre de 2014

HOMILÍA DEL SANTO PADRE FRANCISCO SOBRE LA FAMILIA Y EL MATRIMONIO EN LA FIESTA DE LA EXALTACIÓN DE LA SANTA CRUZ

La prima Lectura nos habla del camino del pueblo en el desierto. Pensemos en aquella gente en marcha, siguiendo a Moisés; eran sobre todo familias: padres, madres, hijos, abuelos; hombres y mujeres de todas las edades, muchos niños, con los ancianos que avanzaban con dificultad… Este pueblo nos lleva a pensar en la Iglesia en camino por el desierto del mundo actual, nos lleva a pensar en el Pueblo de Dios, compuesto en su mayor parte por familias.

Y nos hace pensar también en las familias, nuestras familias, en camino por los derroteros de la vida, por las vicisitudes de cada día… Es incalculable la fuerza, la carga de humanidad que hay en una familia: la ayuda mutua, la educación de los hijos, las relaciones que maduran a medida que crecen las personas, las alegrías y las dificultades compartidas… En efecto, las familias son el primer lugar en que nos formamos como personas y, al mismo tiempo, son los “adobes” para la construcción de la sociedad.

Volvamos al texto bíblico. En un momento dado, «el pueblo estaba extenuado del camino» (Nm 21,4). Estaban cansados, no tenían agua y comían sólo “maná”, un alimento milagroso, dado por Dios, pero que, en aquel momento de crisis, les parecía demasiado poco. Y entonces se quejaron y protestaron contra Dios y contra Moisés: “¿Por qué nos habéis sacado…?” (cf. Nm 21,5). Es la tentación de volver atrás, de abandonar el camino.

Esto me lleva a pensar en las parejas de esposos que “se sienten extenuadas del camino”, del camino de la vida conyugal y familiar. El cansancio del camino se convierte en agotamiento interior; pierden el gusto del Matrimonio, no encuentran ya en el Sacramento la fuente de agua. La vida cotidiana se hace pesada, y muchas veces “da náusea”.



En ese momento de desorientación –dice la Biblia–, llegaron serpientes venenosas que mordían a la gente, y muchos murieron. Esto provocó el arrepentimiento del pueblo, que pidió perdón a Moisés y le suplicó que rogase al Señor que apartase las serpientes. Moisés rezó al Señor y Él dio el remedio: una serpiente de bronce sobre un estandarte; quien la mire, quedará sano del veneno mortal de las serpientes.

¿Qué significa este símbolo? Dios no acaba con las serpientes, sino que da un “antídoto”: mediante esa serpiente de bronce, hecha por Moisés, Dios comunica su fuerza de curación, fuerza de curación que es su misericordia, más fuerte que el veneno del tentador.

Jesús, como hemos escuchado en el Evangelio, se identificó con este símbolo: el Padre, por amor, lo ha “entregado” a Él, el Hijo Unigénito, a los hombres para que tengan vida (cf. Jn 3,13-17); y este amor inmenso del Padre lleva al Hijo, a Jesús, a hacerse hombre, a hacerse siervo, a morir por nosotros y a morir en una cruz; por eso el Padre lo ha resucitado y le ha dado poder sobre todo el universo. Así se expresa el himno de la Carta de San Pablo a los Filipenses (2,6-11). Quien confía en Jesús crucificado recibe la misericordia de Dios que cura del veneno mortal del pecado.

El remedio que Dios da al pueblo vale también, especialmente, para los esposos que, “extenuados del camino”, sienten la tentación del desánimo, de la infidelidad, de mirar atrás, del abandono… También a ellos Dios Padre les entrega a su Hijo Jesús, no para condenarlos, sino para salvarlos: si confían en Él, los cura con el amor misericordioso que brota de su Cruz, con la fuerza de una gracia que regenera y encauza de nuevo la vida conyugal y familiar.
El amor de Jesús, que ha bendecido y consagrado la unión de los esposos, es capaz de mantener su amor y de renovarlo cuando humanamente se pierde, se hiere, se agota. El amor de Cristo puede devolver a los esposos la alegría de caminar juntos; porque eso es el matrimonio: un camino en común de un hombre y una mujer, en el que el hombre tiene la misión de ayudar a su mujer a ser mejor mujer, y la mujer tiene la misión de ayudar a su marido a ser mejor hombre. Ésta es vuestra misión entre vosotros. “Te amo, y por eso te hago mejor mujer”; “te amo, y por eso te hago mejor hombre”. Es la reciprocidad de la diferencia. No es un camino llano, sin problemas, no, no sería humano. Es un viaje comprometido, a veces difícil, a veces complicado, pero así es la vida. Y en el marco de esta teología que nos ofrece la Palabra de Dios sobre el pueblo que camina, también sobre las familias en camino, sobre los esposos en camino, un pequeño consejo.



Es normal que los esposos discutan. Es normal. Siempre se ha hecho. Pero os doy un consejo: que vuestras jornadas jamás terminen sin hacer las paces. Jamás. Basta un pequeño gesto. Y de este modo se sigue caminando. El matrimonio es símbolo de la vida, de la vida real, no es una “novela”. Es sacramento del amor de Cristo y de la Iglesia, un amor que encuentra en la Cruz su prueba y su garantía. Os deseo, a todos vosotros, un hermoso camino: un camino fecundo; que el amor crezca. Deseo que seáis felices. No faltarán las cruces, no faltarán. Pero el Señor estará allí para ayudaros a avanzar. Que el Señor os bendiga.

jueves, 21 de agosto de 2014

Master en Pastoral Familiar


El Máster de Pastoral Familiar es una especialidad universitaria propuesta por el Pontificio Instituto Juan Pablo II, dirigida a personas interesadas en profundizar en la verdad y complejidad que la realidad matrimonial y familiar comprende. Del 3 al 9 de Agosto pudimos asistir a nuestro primer encuentro de verano, en el que un grupo de 150 personas compuesto por familias: matrimonios e hijos, sacerdotes, religiosos/as, venidos de distintos puntos de España: Madrid, Badajoz, Alicante, Bilbao, Sevilla, Córdoba, Granada, Jaén…. hemos compartido unos días de encuentro, aprendizaje y reflexión, en la Casa Diocesana de Espiritualidad, “Beato Manuel González”, junto al Seminario Diocesano de Málaga.

 
Los temas tratados durante la semana fueron "El ser comunional de la persona humana" impartido por Mons. Fernando Sebastián, "Teología del cuerpo" por Carmen Álvarez Alonso, "El amor, principio y fuerza de la comunión" por P. Juan de Dios Larrú Ramos, DCJM, "La revelación del amor en la Sagrada Escritura" por Carlos Granados García, DCJM, "Educar en virtudes a los hijos" por Juan Pardo de Santayana Galbis y Cristina del Rio Villegas y "Familia y política social" por Teresa Cid Vázquez.

 


La organización ha conjugado muy bien los tiempos y espacios para el buen aprovechar de la semana. Había un tiempo para el diálogo con los ponentes, para la reflexión, la oración y el ocio.

Tras participar en dos encuentros previos de fin de semana, este era nuestro primer encuentro de verano, que se desarrollan durante una semana completa. Nuestra impresión ha sido muy positiva, hemos visto a una Iglesia viva, joven, actual y llena de espiritualidad y compromiso, donde,  con la ayuda del Padre, es posible cambiar el mundo.
        
Cada día y cada ponencia ponía de manifiesto con claridad y sencillez la Misión para la que cada uno de los asistentes y componentes de familias cristianas hemos sido llamados.
 
Es difícil resumir cada tema, pero si queremos resaltar ideas y frases que han calado en todos y cada uno de los participantes. “El matrimonio indisoluble tiene un valor antropológico de primer orden, sobre todo porque protege a los hijos". "El amor romántico y el individualismo han reducido el sentido trascendente de la vida a lo material, al prestigio social o a la salud corporal". “Son los ídolos que han sustituido a Dios como punto de referencia del hombre”. “En la actualidad se habla mucho de amor pero entendido como un sentimiento subjetivo de placer, que ocasionalmente puede ser compartido con otra persona del otro sexo o incluso del mismo sexo…” “Se habla de los divorciados, si se pueden acercar a la Eucaristía o se pueden volver a casar, pero ese no es el mayor problema que tiene la Iglesia, sino el gran numero de bautizados que se casan civilmente y el gran numero de bautizados que casados sacramentalmente no viven su vida matrimonial de acuerdo con la vida cristiana y las enseñanzas de la Iglesia y del Evangelio”.
 
La Iglesia nos urge a interpretar estas realidades correctamente y a que seamos testimonio permanente del amor cristiano ante el resto de la sociedad. La familia es la mejor escuela y el mejor centro de amor, donde  con el respeto y la comunión es capaz de resistir los mayores ataques de esta sociedad individualista y falta de valores.





        

El Obispo de Málaga en la Eucaristía de clausura tuvo palabras de ánimo y esperanza para todas las familias participantes, nos decía: “Tenéis una Misión importante que cumplir, y es la de compartir esto que habéis aprendido aquí sobre la Verdad del matrimonio y la familia, cada uno donde estéis...”.

Para nosotros han sido unos días de encuentro con el Señor, unos días paz y tranquilidad. Nos hemos sentido privilegiados por esta llamada del Señor a vivir la experiencia del Máster. La convivencia con las familias nos ha enriquecido y nos han abierto otras realidades de Parroquias, de Movimientos y grupos de Iglesia.
 

     Nos impresionaba y no nos lo perdíamos ningún día, el ver a tantos niños, de distintas edades, en silencio y unidos en la oración, el beso entusiasmado al cuadro de la Sagrada familia …. Los detalles de los unos con los otros que pensamos, van calando en todos y, sobre todo, en los niños haciéndolos cada vez mas Iglesia, y Cuerpo de Cristo



 




Carlos Martínez y Mª Carmen Castillo.

martes, 19 de agosto de 2014

Concluye el Primer Congreso Latinoamericano de Pastoral Familiar


Representantes de 22 Conferencias Episcopales de América Latina y El Caribe concluyeron el congreso internacional en torno a la reflexión sobre la situación actual de la familia en el continente. El mismo inició este 4 de agosto y tuvo como finalidad lograr orientaciones pastorales que ayuden a plantear estrategias más efectivas.

El tema es "Familia y desarrollo social, para la vida plena y la comunión misionera" y se constituye como una instancia de reflexión desde las ciencias sociales, la teología y la pastoral.



El papa Francisco ha enviado un mensaje a los participantes del congreso, recordando que familia, más allá de sus "acuciantes problemas y de sus necesidades perentorias", es un "centro de amor" donde reina la ley del respeto y de la comunión, y que es "capaz de resistir los embates de la manipulación y de la dominación" de lo que define como "centros de poder mundanos".

"En el hogar familiar --señala el Santo Padre-- la persona se integra natural y armónicamente en un grupo humano, superando la falsa oposición entre individuo y sociedad. En el seno de la familia nadie es descartado: tanto el anciano como el niño hallan acogida".

Participan al congreso más de 300 delegados de América Latina y El Caribe, entre los que se encuentran obispos, responsables, secretarios ejecutivos, delegados nacionales de Comisiones de Familia y de Juventud de las conferencias episcopales y de movimientos e institutos de familia.

Para la organización de este congreso se contó con el apoyo y la participación del Consejo Pontificio para la Familia, el Pontificio Instituto Juan Pablo II, y la Red de Institutos Universitarios Latinoamericanos de Familia (REDIFAM).

Y en cuanto a las temáticas, se han desarrollado aspectos importantes sobre la familia y su relación con ámbitos como la educación, comunicación, vida (políticas públicas), economía y evangelización.
 
 
 
 
 
 

lunes, 18 de agosto de 2014

El papa Francisco visitó Taeahdongsan, un cementerio de fetos abortados.


El papa Francisco visitó Taeahdongsan, un cementerio de fetos abortados, como parte de su visita al centro católico de atención de discapacitados de Kkottongnae al sur de Seúl, en la tercera jornada de su viaje a Corea del Sur.

El llamado “Jardín de los niños abortados”, un espacio dedicado a los bebés que no tuvieron la oportunidad de nacer. 

 
Francisco se acercó y oró junto a la estatua de la Sagrada Familia que preside este memorial a las víctimas del aborto, rodeada de cientos cruces de madera blancas que representan a los no nacidos, donde oró en silencio, un lugar que los coreanos denominan "cementerio de bebés abortados".






En declaraciones a ACI Prensa, Kim Doh Woo, profesor de la "Escuela del amor" de Kottongnae, explicó que "en este lugar rezamos por los bebés, por los bebés que fueron asesinados por sus padres por medio del aborto".


"Muchas personas visitan este lugar y rezan por su bebé o por los bebés de otros. Esta cruz no es una tumba pero representa el alma de un bebé, así que uno puede rezarle a ellos porque ellos van al cielo. Entonces este es un lugar de oración".

 
 

 
Corea del Sur cuenta con una alta tasa de abortos, y según los últimos datos oficiales publicados, en 2005 se practicaron 340.000 interrupciones voluntarias del embarazo frente a 440.000 nacimientos.

La ley surcoreana del aborto establece supuestos como la violación, incesto, peligro para la salud de la madre o enfermedades hereditarias, y fija el plazo máximo en 24 semanas desde la concepción.

Sin embargo, esta ley se aplica en raras ocasiones, una laxitud que tiene su origen, según expertos, en las políticas para reducir la tasa de fertilidad y combatir la superpoblación implantadas en la década de los años 60 por el Gobierno.

viernes, 11 de julio de 2014

“La bendición de una larga vida". 28 de septiembre: Encuentro del Papa Francisco con los ancianos y los abuelos del mundo.


Una jornada dedicada a los ancianos y a los abuelos, todos reunidos para el encuentro con el Papa Francisco. Pensada y organizada por el Pontificio Consejo para la Familia tendrá lugar en la Plaza de San Pedro el domingo 28 de septiembre.

 
En líneas generales, el programa del encuentro -titulado “La bendición de una larga vida”- prevé la apertura de la plaza a las 7:30 y a las 9:00 el inicio de la jornada de fiesta que culminará, a las 10:30, con la Santa Misa presidida por Su Santidad. 
 

El espíritu que anima la iniciativa ha sido ilustrado por su promotor principal, el presidente del Pontificio Consejo para la Familia, monseñor Vincenzo Paglia, quien lo ha resumido con estas palabras: “La jornada parte del presupuesto que la ancianidad no es un naufragio sino una vocación. Gracias a Dios se han extendido los años de vida – la sociedad lo permite- pero al mismo tiempo, sobre este tema no ha sido desarrollada una reflexión adecuada. No existe ni en la política, ni en la economía y mucho menos en la cultura”.

“A mi parecer, nosotros deberíamos, a través de esta jornada, llamar la atención de todos sobre la importancia de este tiempo de la existencia humana, subrayando que los ancianos no son sólo objeto de atenciones y cuidados, sino que ellos mismos están sujetos a una nueva perspectiva de vida. Este es el punto. Por ello, se debe replantear la vejez, se debe replantear el compromiso de los ancianos en el mundo y en la Iglesia, y también el de la Iglesia hacia ellos. Hago un ejemplo: más allá de las tareas tradicionales de transmitir la fe y de ayudar a los padres, hay otras igualmente importantes que se deben profundizar, como la de rezar –tienen más tiempo a disposición- y de comunicar el Evangelio, evocando así a Ana, la profetisa”.

 “Siempre ligado a la vejez, además de todos los aspectos civiles, hay una cultura que los ancianos pueden transmitir, particularmente atenta a no concebir el debilitamiento de la vida como una tragedia final sino como un testimonio de esperanza en el más allá”

  


También ha sido presentador el cartel oficial. En la parte central del programa resalta la imagen de un hombre mayor que vela sobre un niño dormido sobre su pecho: los dos rostros representan los dos extremos de la vida, y la tarea imposible de eludir, fundamental, que espera a la cara arrugada, surcada por el tiempo, enriquecida por la sabiduría y por tantos dones dispuestos a ser transmitidos a aquel terreno tan indefenso, no sembrado, que es el nieto.

Para reforzar aún más el significado de la foto se ve un pasaje del Salmo 71,18, que resume en pocos versículos la sublime labor a la que está llamado el anciano: “Y ahora que llega la vejez y las canas, ¡Oh Dios, no me abandones!, para que anuncie yo tu brazo a todas las edades venideras”.