domingo, 7 de octubre de 2012


Homilía de Benedicto XVI en la proclamación de San Juan de Ávila y Santa Hildegarda de Bingen como nuevos Doctores de la Iglesia


Con esta solemne concelebración inauguramos la XIII Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, que tiene como tema: La nueva evangelización para la transmisión de la fe cristiana. Esta temática responde a una orientación programática para la vida de la Iglesia, la de todos sus miembros, las familias, las comunidades, la de sus instituciones. Dicha perspectiva se refuerza por la coincidencia con el comienzo del Año de la fe, que tendrá lugar el próximo jueves 11 de octubre, en el 50 aniversario de la apertura del Concilio Ecuménico Vaticano II. Doy mi cordial bienvenida, llena de reconocimiento, a los que habéis venido a formar parte de esta Asamblea sinodal, en particular al Secretario general del Sínodo de los Obispos y a sus colaboradores. Hago extensivo mi saludo a los delegados fraternos de otras Iglesias y Comunidades Eclesiales, y a todos los presentes, invitándolos a acompañar con la oración cotidiana los trabajos que desarrollaremos en las próximas tres semanas.
Las lecturas bíblicas de la Liturgia de la Palabra de este domingo nos ofrecen dos puntos principales de reflexión: el primero sobre el matrimonio, que retomaré más adelante; el segundo sobre Jesucristo, que abordo a continuación. No tenemos el tiempo para comentar el pasaje de la  carta a los Hebreos, pero debemos, al comienzo de esta Asamblea sinodal, acoger la invitación a fijar los ojos en el Señor Jesús, «coronado de gloria y honor por su pasión y muerte» (Hb 2,9). La Palabra de Dios nos pone ante el crucificado glorioso, de modo que toda nuestra vida, y en concreto la tarea de esta asamblea sinodal, se lleve a cabo en su presencia y a la luz de su misterio. La evangelización, en todo tiempo y lugar, tiene siempre como punto central y último a Jesús, el Cristo, el Hijo de Dios (cf. Mc 1,1); y el crucifijo es por excelencia el signo distintivo de quien anuncia el Evangelio: signo de amor y de paz, llamada a la conversión y a la reconciliación. Que nosotros venerados hermanos seamos los primeros en tener la mirada del corazón puesta en él, dejándonos purificar por su gracia.
Quisiera ahora reflexionar brevemente sobre la «nueva evangelización», relacionándola con la evangelización ordinaria y con la misión ad gentes. La Iglesia existe para evangelizar. Fieles al mandato del Señor Jesucristo, sus discípulos fueron por el mundo entero para anunciar la Buena Noticia, fundando por todas partes las comunidades cristianas. Con el tiempo, estas han llegado a ser Iglesias bien organizadas con numerosos fieles. En determinados periodos históricos, la divina Providencia ha suscitado un renovado dinamismo de la actividad evangelizadora de la Iglesia. Basta pensar en la evangelización de los pueblos anglosajones y eslavos, o en la transmisión del Evangelio en el continente americano, y más tarde los distintos periodos misioneros en los pueblos de África, Asía y Oceanía. Sobre este trasfondo dinámico, me agrada mirar también a las dos figuras luminosas que acabo de proclamar Doctores de la Iglesia: san Juan de Ávila y santa Hildegarda de Bingen. También en nuestro tiempo el Espíritu Santo ha suscitado en la Iglesia un nuevo impulso para anunciar la Buena Noticia, un dinamismo espiritual y pastoral que ha encontrado su expresión más universal y su impulso más autorizado en el Concilio Ecuménico Vaticano II. Este renovado dinamismo de evangelización produce un influjo beneficioso sobre las dos «ramas» especificas que se desarrollan a partir de ella, es decir, por una parte, la missio ad gentes, esto es el anuncio del Evangelio a aquellos que aun no conocen a Jesucristo y su mensaje de salvación; y, por otra parte, la nueva evangelización, orientada principalmente a las personas que, aun estando bautizadas, se han alejado de la Iglesia, y viven sin tener en cuenta la praxis cristiana. La Asamblea sinodal que hoy se abre esta dedicada a esta nueva evangelización, para favorecer en estas personas un nuevo encuentro con el Señor, el único que llena de significado profundo y de paz la existencia; para favorecer el redescubrimiento de la fe, fuente de gracia que trae alegría y esperanza a la vida personal, familiar y social. Obviamente, esa orientación particular no debe disminuir el impulso misionero, en sentido propio, ni la actividad ordinaria de evangelización en nuestras comunidades cristianas.
En efecto, los tres aspectos de la única realidad de evangelización se completan y fecundan mutuamente.
El tema del matrimonio, que nos propone el Evangelio y la primera lectura, merece en este sentido una atención especial. El mensaje de la Palabra de Dios se puede resumir en la expresión que se encuentra en el libro del Génesis y que el mismo Jesús retoma: «Por eso abandonará el varón a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán una sola carne» (Gn 1,24, Mc 10,7-8).
¿Qué nos dice hoy esta palabra? Pienso que nos invita a ser más conscientes de una realidad ya conocida pero tal vez no del todo valorizada: que el matrimonio constituye en sí mismo un evangelio, una Buena Noticia para el mundo actual, en particular para el mundo secularizado.
La unión del hombre y la mujer, su ser «una sola carne» en la caridad, en el amor fecundo e indisoluble, es un signo que habla de Dios con fuerza, con una elocuencia que en nuestros días llega a ser mayor, porque, lamentablemente y por varias causas, el matrimonio, precisamente en las regiones de antigua evangelización, atraviesa una profunda crisis. Y no es casual. El matrimonio está unido a la fe, no en un sentido genérico. El matrimonio, como unión de amor fiel e indisoluble, se funda en la gracia que viene de Dios Uno y Trino, que en Cristo nos ha amado con un amor fiel hasta la cruz. Hoy podemos percibir toda la verdad de esta afirmación, contrastándola con la dolorosa realidad de tantos matrimonios que desgraciadamente terminan mal. Hay una evidente correspondencia entre la crisis de la fe y la crisis del matrimonio. Y, como la Iglesia afirma y testimonia desde hace tiempo, el matrimonio está llamado a ser no sólo objeto, sino sujeto de la nueva evangelización. Esto se realiza ya en muchas experiencias, vinculadas a comunidades y movimientos, pero se está realizando cada vez más también en el tejido de las diócesis y de las parroquias, como ha demostrado el reciente Encuentro Mundial de las Familias.
Una de las ideas clave del renovado impulso que el Concilio Vaticano II ha dado a la evangelización es la de la llamada universal a la santidad, que como tal concierne a todos los cristianos (cf. Const. Lumen gentium, 39-42). Los santos son los verdaderos protagonistas de la evangelización en todas sus expresiones. Ellos son, también de forma particular, los pioneros y los que impulsan la nueva evangelización: con su intercesión y el ejemplo de sus vidas, abierta a la fantasía del Espíritu Santo, muestran la belleza del Evangelio y de la comunión con Cristo a las personas indiferentes o incluso hostiles, e invitan a los creyentes tibios, por decirlo así, a que con alegría vivan de fe, esperanza y caridad, a que descubran el «gusto» por la Palabra de Dios y  los sacramentos, en particular por el pan de vida, la eucaristía. Santos y santas florecen entre los generosos misioneros que anuncian la buena noticia a los no cristianos, tradicionalmente en los países de misión y actualmente en todos los lugares donde viven personas no cristianas.
La santidad no conoce barreras culturales, sociales, políticas, religiosas. Su lenguaje – el del amor y la verdad – es comprensible a todos los hombres de buena voluntad y los acerca a Jesucristo, fuente inagotable de vida nueva.
A este respecto, nos paramos un momento para admirar a los dos santos que hoy han sido agregados al grupo escogido de los doctores de la Iglesia. San Juan de Ávila vivió en el siglo XVI. Profundo conocedor de las Sagradas Escrituras, estaba dotado de un ardiente espíritu misionero. Supo penetrar con singular profundidad en los misterios de la redención obrada por Cristo para la humanidad. Hombre de Dios, unía la oración constante con la acción apostólica.
Se dedicó a la predicación y al incremento de la práctica de los sacramentos, concentrando sus esfuerzos en mejorar la formación de los candidatos al sacerdocio, de los religiosos y los laicos, con vistas a una fecunda reforma de la Iglesia.
Santa Hildegarda de Bilden, importante figura femenina del siglo XII, ofreció una preciosa contribución al crecimiento de la Iglesia de su tiempo, valorizando los dones recibidos de Dios y mostrándose una mujer de viva inteligencia, profunda sensibilidad y reconocida autoridad espiritual. El Señor la dotó de espíritu profético y de intensa capacidad para discernir los signos de los tiempos. Hildegarda alimentaba un gran amor por la creación, cultivó la medicina, la poesía y la música. Sobre todo conservó siempre un amor grande y fiel por Cristo y su Iglesia.
La mirada sobre el ideal de la vida cristiana, expresado en la llamada a la santidad, nos impulsa a mirar con humildad la fragilidad de tantos cristianos, más aun, su pecado, personal y comunitario, que representa un gran obstáculo para la evangelización, y a reconocer la fuerza de Dios que, en la fe, viene al encuentro de la debilidad humana. Por tanto, no se puede hablar de la nueva evangelización sin una disposición sincera de conversión. Dejarse reconciliar con Dios y con el prójimo (cf. 2 Cor 5,20) es la vía maestra de la nueva evangelización. Unicamente purificados, los cristianos podrán encontrar el legítimo orgullo de su dignidad de hijos de Dios, creados a su imagen y redimidos con la sangre preciosa de Jesucristo, y experimentar su alegría para compartirla con todos, con los de cerca y los de lejos.
Queridos hermanos y hermanas, encomendemos a Dios los trabajos de la Asamblea sinodal con el sentimiento vivo de la comunión de los santos, invocando la particular intercesión de los grandes evangelizadores, entre los cuales queremos contar con gran afecto al beato Juan Pablo II, cuyo largo pontificado ha sido también ejemplo de nueva evangelización. Nos ponemos bajo la protección de la bienaventurada Virgen María, Estrella de la nueva evangelización. Con ella invocamos una especial efusión del Espíritu Santo, que ilumine desde lo alto la Asamblea sinodal y la haga fructífera para el camino de la Iglesia.

jueves, 31 de mayo de 2012

ENCUENTRO DIOCESANO DE FAMILIAS Y APOSTOLADO SEGLAR

 
 

El pasado día 26 de mayo tuvo lugar un encuentro diocesano de Apostolado Seglar y Familias cristianas en el seminario, a este encuentro fueron convocados por las delegaciones de Apostolado Seglar y Familia y Vida todos los movimientos cristianos de la diócesis de Jáen, así como los distintos grupos parroquiales.

 

El acto se inició con una oración comunitaria, seguida de una exposición a cargo de Lourdes Azorín, presidenta de Acción Católica a nivel nacional, que giraba en torno al lema que este año trataba el encuentro de Pentecostés, Apóstoles de la Nueva Evangelización, desarrollando el tema de forma amena y sencilla. Después se siguió con una mesa redonda, donde los distintos movimientos pudieron dar testimonio de cómo ellos son Apóstoles de la Nueva Evangelización, evidentemente, cada uno desde su carisma.

 

Posteriormente, hubo una comida fraterna, donde cada cual aportó lo que llevaba para comer siendo un momento de convivencia muy agradable.

 

Se finalizó con una reunión por grupos, con los responsables de los movimientos familiares, por un lado, para analizar lo que cada uno hizo en el año anterior y ver las posibles acciones en común para el próximo curso y por otro lado, los miembros del Itinerario de Adultos, que analizaron su bagaje en este año.

 

Los asistentes expresaron las necesidades de repetir la experiencia, para poder aunarnos los distintos movimientos que tenemos en la diócesis, conservando cada uno su carisma, pero siendo testigos de Cristo Resucitado.

 
 
 

miércoles, 11 de enero de 2012

CARTEL



CARTA PARA EL ENCUENTRO DIOCESANO DE PASTORAL FAMILIAR

 

Jaén, enero de 2012

 

A los responsables de los movimientos familiares de la diócesis.

Queridos en el Señor:

Un año más, como viene siendo habitual y con vistas a fomentar y mantener la comunión entre los distintos grupos y movimientos familiares de la Diócesis, la Delegación de Familia y Vida os convoca al encuentro que tendrá lugar el próximo día 21 de enero a las 11,00 horas en el Seminario.

Con la intención de reflexionar sobre temas de actualidad que afectan directamente a las familias, este año hemos organizado una Mesa Redonda con el siguiente título: "Respuestas de la Iglesia Diocesana ante situaciones problemáticas de la familia". En la misma intervendrá un representante de los siguientes colectivos e instituciones:

- Plataforma de ayuda a la mujer embarazada. Ana Teresa de Dios Mesa

- Centro de Orientación Familiar (C.O.F. – Jaén). Juan José Gay Torres

- Tribunal Eclesiástico.  Pedro José Martínez Robles.

Como podréis comprobar, la variedad de temas y situaciones que podrán surgir en el transcurso de este acto, son tan interesantes como prácticas para poder ayudar a las familias que atraviesan por situaciones difíciles. Es por ello que  os animo a que lo difundáis entre los miembros de de vuestro movimiento o grupo  para que se pueda beneficiar el mayor número de personas posibles.

Del mismo modo, como venimos haciendo en otras ocasiones, al finalizar la mesa redonda, tendremos un breve encuentro los responsables de los movimientos con los miembros de la Delegación, donde podremos tratar los siguientes temas.

1. Comentario sobre la ponencia y posibilidad de ampliar estos encuentros con otros temas posibles.

2. ¿En qué hemos avanzado en la Comunión de los distintos movimientos familiares? Aporta datos concretos.

3. ¿En qué aspectos podemos caminar juntos el año próximo?

4. Avance de fechas significativas de la Delegación y movimientos..., para  el curso próximo.

5. ENCUENTRO DIOCESANO DE FAMILIAS EL DÍA 26 DE MAYO, VÍSPERAS DE PENTECOSTÉS.

6. ENCUENTRO INTERNACIONAL DE FAMILIAS MILÁN 2012

Recibid un fraternal abrazo en el Señor.

Francisco de la Torre Tirado

Delegado Episcopal de Familia y Vida

miércoles, 14 de diciembre de 2011

CARTA DEL DELEGADO DE FAMILIA Y VIDA CON MOTIVO DE LA FIESTA DE LA SAGRADA FAMILIA

Jaén, 14 de diciembre de 2011


Querido Compañero:

Sirva esta carta para adjuntar el material para la Fiesta de la Sagrada Familia del próximo día 30.

En este envío va

1. La Carta pastoral del Sr. Obispo.
2. Los materiales que la Subcomisión de Familia y Vida de la

Conferencia Episcopal nos envía: (Vamos a enviarlos también por e.mail a aquellos de los que disponemos y colgarlos en la página web de la diócesis, con el fin de que podías utilizarlo de otro modo).

Queremos aprovechar también, y en esto nos dirigimos a los Responsables de Movimientos, para deciros que reservéis la fecha del próximo 21 de Enero sábado para el encuentro que en los últimos años venimos celebrando. En breve enviaremos la carta convocatoria para esa fecha con el orden del día.

No quiero extenderme en lo que dicen nuestro Obispo y los miembros de la Subcomisión de Familia. Solamente concluir diciendo que D. Ramón presidirá la Fiesta de la Sagrada Familia el próximo día 30 a las 7.30 en la Parroquia de San Félix de Valois. Procuraremos que sea una fiesta "festiva" y de esperanza.

En esta Fiesta de san Juan de la Cruz que el Pastorcico y Verbo Divino nos bendiga a todos.

Firmado: Francisco de la Torre Tirado.
Delegado Episcopal de Familia y Vida

jueves, 9 de junio de 2011

Conferencia Carlos Díaz Hernández

El conferenciante del Encuentro de Apostolado Seglar y Familias Cristianas del 11 de junio es Carlos Diaz, filósofo de la Universidad Complutense de Madrid.

Adjuntamos video de una conferencia suya

http://youtu.be/8xi5ueaBXPg

martes, 24 de mayo de 2011

ENCUENTRO DIOCESANO

Encuentro Diocesano de Apostolado Seglar


y


Encuentro de Familias Cristianas





Querido amigo:



Como Delegados Episcopales de Familia y Vida y Apostolado Seglar de la Diócesis de Jaén, nos dirigimos a vosotros en nombre de los componentes de las Delegaciones un año más para nuestro encuentro anual.



Este año además, hemos reunido EL ENCUENTRO DE FAMILIAS Y EL DE APOSTOLADO SEGLAR, HACIENDO UNA CONVOCATORIA CONJUNTA DE AMBAS DELEGACIONES.



LA FECHA DE LA CELEBRACIÓN SERÁ LA VÍSPERA DE PENTECOSTÉS, DIA 11 DE JUNIO EN EL SEMINARIO DIOCESANO. Si hemos mantenido la fecha de 11 de Junio a pesar de ser fiesta en Jaén capital, lo es por dos razones, el ser la Víspera de Pentecostés, JORNADA NACIONAL DE APOSTOLADO SEGLAR y otra, el intentar ir consolidando la fecha. Esto es importante.



El programa para el encuentro es:



10:30 Acogida


11:00 Oración


11:30 Ponencia a cargo de D. Carlos Díaz, Profesor Filosofía de la Universidad Complutense de Madrid.


12:30 Diálogo con el Ponente.


13:00 Panel de los distintos movimientos.


13.30 Intervención del Sr. Obispo.


14:00 Comida fraterna.


15:30 Reunión de la Delegación de Familia con los Responsables de los distintos movimientos familiares.




Decir que como los demás años hay servicio de guardería para facilitar que las familias puedan asistir sin problemas de ningún tipo.



Nuestro interés es que ese día lo vivamos de forma festiva y para eso proponemos en el momento del almuerzo, la comida fraterna donde cada asistente aporte algo para compartir. Y tengamos un rato de verdadera fraternidad.



Os rogamos que os intereséis en la difusión de este encuentro y vayáis reservando espacio en vuestra agenda.



MENSAJE DE LOS OBISPOS PARA LA JORNADA


http://http://www.conferenciaepiscopal.es/images/stories/Jornadas/2011/PentecostesReflexion.pdf


ARRAIGADOS EN CRISTO ANUNCIAMOS EL EVANGELIO


pentecostescartel


"Arraigados y edificados en Cristo, firmes en la fe". Este es el lema elegido por el Santo Padre para la celebración de la Jornada Mundial de la Juventud, que tendrá lugar, Dios mediante, en Madrid el próximo mes de agosto. Entre otras cosas, este lema es una invitación para todos los jóvenes del mundo a vivir la experiencia del amor incondicional de Dios hacia cada ser humano y a renovar el don de la fe mediante el encuentro con el Señor resucitado y vivo en su Iglesia.



Tanto los jóvenes como los adultos necesitamos profundizar en esta experiencia del amor de Dios hacia cada uno de nosotros para llegar a la convicción de que nuestra existencia solo tendrá plenitud de sentido y meta segura, si la construimos sobre Jesucristo, piedra angular de la Iglesia y sólido fundamento de nuestra esperanza cristiana. En ocasiones, todos corremos el riesgo de acostumbrarnos a vivir la fe y olvidamos que, por pura gracia, hemos sido injertados en la vida de Cristo en virtud del sacramento del Bautismo y que estamos llamados a acoger, valorar y desarrollar con la fuerza del Espíritu Santo este incomparable regalo del Señor para crecer en la identificación con Él y para no conformarnos con una vida cristiana mediocre y rutinaria.



Con profunda alegría y en comunión con todos vosotros, queridos fieles laicos, damos gracias a Dios en este día de Pentecostés por el testimonio de fe de tantos hermanos, que han asumido con gozo el encargo de evangelizar y que son transparencia del amor de Dios en el seno familiar, en las actividades profesionales y en las relaciones sociales. Damos gracias a Dios por tantos cristianos laicos, que al descubrir su participación en el oficio profético de Jesucristo por el Bautismo, están plenamente implicados en la tarea evangelizadora de la Iglesia: "Les corresponde testificar que la fe cristiana constituye la única respuesta plenamente válida a los problemas y expectativas que la vida plantea a cada hombre y a cada sociedad" (Ch.L. 30).



Desde esta comunión con Cristo, sin el cual nada podemos hacer, y desde la permanencia en las enseñanzas divinas, tenemos que salir en misión hasta los confines de la tierra. Este es el mandato que el Señor resucitado dio a los apóstoles y discípulos en los comienzos de la Iglesia y este es también el encargo que hoy nos hace a todos los bautizados y confirmados. Así nos lo recuerda el lema elegido para la celebración del Día del Apostolado Seglar y de la Acción Católica, en la solemnidad de Pentecostés: "Arraigados en Cristo, anunciamos el Evangelio".



El Señor nos envía al mundo como Él fue enviado por el Padre, pues también el hombre de hoy, como el de otros tiempos, tiene necesidad de la salvación de Dios. El Espíritu Santo nos precede y acompaña en todo momento, por lo tanto, sin esperar los resultados de la acción evangelizadora, confiemos en la gracia del Señor que nunca nos faltará y esperemos con paz el cumplimiento de sus promesas.



Ahora bien, para vivir y actuar como auténticos discípulos de Jesús no es suficiente descubrir su amor incondicional a cada ser humano. Además de acoger en el corazón el amor de Dios, que siempre nos ama primero, los cristianos estamos invitados a permanecer en ese amor, que se nos revela a través de la Palabra y que se concreta en la entrega constante de Jesucristo por la salvación de la humanidad a través de los sacramentos. Solo podremos ser auténticos creyentes, si nos dejamos evangelizar, si aceptamos de buen grado ser renovados y transformados interiormente mediante el encuentro y la comunión con Cristo en la oración, en las celebraciones litúrgicas y en el ejercicio de la caridad.



Es necesario anunciar la Buena Noticia no solo a los alejados, sino también a muchos bautizados que permanecen cerrados a la trascendencia y olvidan su servicio y entrega al prójimo. De hecho constatamos que se incrementa el número de los que se confiesan creyentes, pero viven al margen de Dios. Ofrecen culto a los ídolos del dinero, del placer y del poder, alejándose inconscientemente del Dios verdadero y de la Iglesia que los engendró a la fe. Se confiesan creyentes, pero viven al margen de Dios. No se preguntan por el sentido de la existencia y son presa fácil del relativismo y del subjetivismo, porque tienen miedo a confrontarse con la Verdad y les da pánico tener criterios propios y ser distintos a los demás. El ambiente de indiferencia religiosa, la secularización de la sociedad, el culto a la personalidad y la superficialidad de nuestro tiempo han hecho posible que algunos bautizados intenten vivir su fe en Dios sin renunciar a los criterios del mundo. Prefieren vivir instalados en la autosuficiencia y en un estéril individualismo religioso a participar en las actividades evangelizadoras de la comunidad cristiana.



La contemplación de esta nueva realidad social, cultural y religiosa, en la que todos vivimos, debe llevarnos a todos, sacerdotes, religiosos y cristianos laicos, a descubrir que es preciso emprender con decisión y con entusiasmo una nueva evangelización. No podemos esperar con los brazos cruzados o con el lamento permanente a que pasen los obstáculos para evangelizar. Hemos de fortalecer nuestro impulso misionero y, como nos recuerda el Papa Benedicto XVI, debemos asumir estos nuevos desafíos de la cultura actual para progresar en la conversión pastoral y para buscar nuevas formas y nuevos modos de proponer la Buena Noticia al hombre de hoy con el ardor misionero de los santos y de tantos cristianos, que son testigos gozosos del amor de Jesucristo.



Sabemos que las dificultades para la evangelización son especialmente importantes en estos momentos. Pero, analizando la historia de la Iglesia, constatamos que esas dificultades han existido siempre. Por tanto, además de asumir que el Señor nos envía al mundo como Él fue enviado por el Padre y de que el Espíritu Santo nos precede y acompaña en todo momento, debemos tener también muy presente que el hombre de hoy como el de otros tiempos tiene necesidad de la salvación de Dios. Sin esperar los resultados de la acción evangelizadora, confiemos en la gracia del Señor que nunca nos faltará y esperemos con paz el cumplimiento de sus promesas.



Para llevar a cabo esta misión evangelizadora no sobra nadie. Es más, el Señor y la Iglesia necesitan y esperan la participación consciente y responsable de todos los bautizados. Por ello, en esta solemnidad de Pentecostés, en que recordamos los primeros pasos de la Iglesia y celebramos el día del Apostolado Seglar y el de la Acción Católica, los obispos de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar queremos invitaros a todos los militantes cristianos de los movimientos apostólicos y a quienes no pertenecéis a ningún movimiento o asociación laical a que sigáis participando, arraigados en Cristo Jesús y siendo sus testigos, en esta nueva evangelización desde una profunda renovación espiritual y desde una sincera conversión al Señor.



Como en un nuevo Pentecostés, todos necesitamos acoger el don del Espíritu, que Jesucristo nos regala desde el seno del Padre. Él nos ayudará a superar el miedo, a vencer los respetos humanos y a salir de nosotros mismos para ofrecer a nuestros semejantes, mediante el testimonio de una vida santa, el amor infinito y la misericordia entrañable de nuestro Dios. Dejemos que el "fuego" y el "viento huracanado" del Espíritu Santo nos purifiquen interiormente y nos empujen con fuerza hasta los últimos rincones de la tierra para ser testigos valientes de la resurrección de Jesucristo.

viernes, 15 de abril de 2011

LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS

La Delegación de Familia y Vida, se sube al caballo de las redes sociales, para estar informado de lo que pasa e informar. ¡Búscanos!

viernes, 8 de abril de 2011

16 de abril. Dia Mundial contra la Esclavitud Infantil









Querid@ amig@,


El próximo 16 de abril nos volvemos a unir para luchar juntos contra la Esclavitud Infantil.



¡¡Un crimen contra la infancia que no podemos callar!!



Desde las 10.30h, estaremos en plaza de la Constitución toda la mañana con publicaciones solidarias, entre las que podrás encontrar el CÓMIC BIOGRÁFICO DE IQBAL MASIH, joven asesinado con 12 años por luchar contra la Esclavitud Infantil.



A las 13h, los jóvenes de Camino Juvenil Solidario realizarán un "itinerario de descalzos" denunciando las causas de la Esclavitud Infantil; así como su relación con nuestras formas de vida, representaciones artísticas, mimo,... Una ruta teatralizada por la ciudad visitando instituciones responsables o cómplices de la esclavitud infantil.



¡Te esperamos!



Si quieres colaborar a difundir esta Jornada Solidaria:



- Anuncio en solidaridad.net http://www.solidaridad.net/noticias.php?not=6629

miércoles, 16 de marzo de 2011

SIEMPRE HAY UNA RAZÓN PARA VIVIR

NOTA DE LOS OBISPOS DE LA SUBCOMISIÓN PARA LA FAMILIA Y LA DEFENSA DE LA VIDA CON MOTIVO DE LA JORNADA POR LA VIDA

(25 de Marzo de 2011)

«Siempre hay una razón para vivir»

La vida de cada ser humano es sagrada: tiene su origen en el amor eterno de Dios que ha querido que cada persona sea imagen de su gloria y participe de la misma filiación de su Hijo. Por eso la vida es un bien y cuidar la vida un deber.

Sin embargo, existe en la actualidad una oscuridad que lleva a no apreciar la grandeza y belleza de cada vida humana amada eternamente por Dios. Esta falta de luz afecta en primer lugar al reconocimiento de la dignidad personal del ser humano desde el instante de su concepción, tal y como hemos podido comprobar nuevamente con la reciente aprobación de la última ley del aborto que hace de este crimen un derecho.

Pero esta oscuridad sobre el origen sagrado y la dignidad absoluta de la vida humana se extiende a otros momentos de la existencia de las personas en los que se muestra y experimenta la fragilidad. Son muchos los que no descubren que la vida es un bien cuando viene acompañada por enfermedades graves, minusvalías psíquicas o físicas, momentos de pobreza, de soledad, de la debilidad que acompaña el paso de los años o en el momento del ocaso de la propia vida.

Por ello, y con motivo de la próxima Jornada por la Vida, los obispos de la subcomisión queremos anunciar la esperanza cristiana manifestando que «siempre hay una razón para vivir».

1. Llamados a ser hijos en Cristo

Dios nuestro Padre «nos eligió en Cristo antes de la fundación del mundo para que fuésemos santos e intachables ante él por el amor. Él nos ha destinado por medio de Jesucristo según el beneplácito de su voluntad a ser sus hijos» (Ef 1, 4-5).

2. Llamados a ser santos en el amor

La asombrosa revelación de que existe una vocación personal, un proyecto divino dirigido a cada ser humano, nos hace descubrir el sentido que orienta la vida, la razón por la cual merece la pena ser vivida, siempre y en toda circunstancia. La elección eterna de Dios en Cristo para ser sus hijos y responder a su amor es la luz que ilumina la existencia concreta de cada persona, le hace descubrir su propia dignidad y le aporta la certeza de que está llamado en todo momento a dar fruto que permanece (cf. Jn 15, 16).

Existe una razón para vivir porque se nos ha ofrecido un amor mayor que nosotros mismos, que nos permite construir nuestra historia personal y que nos salva, dándonos la posibilidad de realizar plenamente nuestra vida en el amor siendo sus hijos, aunque esté marcada por el dolor.

Este amor incondicional del Padre se ha manifestado en plenitud en el envío de su propio Hijo, revelando así la grandeza y belleza de todo hombre cuya dignidad se mide no por lo que tiene o consigue, sino por el precio de la misma sangre de Cristo con la que ha sido rescatado (cf. 1 Pe 1, 18-19). Es esta misión del Hijo, por la que «se ha unido en cierto modo con todo hombre»1, la que manifiesta «el valor incomparable de cada persona humana».

Esta dignidad permanece inalterada en todos los momentos y fases de la vida. Siempre somos hijos y en todo momento podemos vivir en comunión con Jesucristo, que acompaña a cada persona en todo momento y de un modo particular cuando la vida está marcada por el dolor o la pobreza (cf. Mt 25, 31-46). Por eso la enfermedad no es motivo de un abandono desesperado a la muerte, sino a la confianza en Aquel que nos ama y llena el sufrimiento de esperanza.

Este amor hasta el extremo manifestado en Cristo constituye la razón para vivir con sentido en aquellos momentos en los que aparentemente parece que no hay nada más que esperar: «solo la gran esperanza-certeza de que, a pesar de las frustraciones, mi vida personal y la historia en su conjunto están custodiadas por el poder indestructible del Amor (…) puede en ese caso dar todavía ánimo para actuar y continuar».

2.1. El amor transfigura el sufrimiento

Para muchos, inmersos en una mentalidad materialista y utilitarista que valora el fruto de la vida según una medida cuantificable de éxitos, placer, salud, triunfos, etc., es difícil encontrar la razón para vivir en los momentos en los que, a causa de las limitaciones, parece no servir para casi nada o se padece el sufrimiento con especial intensidad. Sin embargo, «la vida encuentra su centro, su sentido y su plenitud cuando se entrega»4. Por eso la existencia de cada persona no es valiosa ni fecunda por la ponderación de ciertos bienes logrados, sino por el don de la propia vida por amor: si el grano de trigo cae en tierra y muere da mucho fruto (cf. Jn 12, 24).

Y aquí radica la maravillosa posibilidad de encontrar un sentido a la vida incluso cuando está marcada por la fragilidad. La unión con Cristo en la cruz permite que el «sufrimiento quede traspasado por la luz del amor»5, descubriendo la fecundidad de entregar la propia vida en la ancianidad, la enfermedad u otras circunstancias. Es Cristo quien nos da la posibilidad de vivir la vocación con dignidad en el momento de la cruz aceptando, madurando y dando un sentido al dolor que se transforma en fuente de salvación cuando se une al amor crucificado de Cristo.

Por eso, frecuentemente nos encontramos con personas que aportan una gran luz en medio de su sufrimiento, creando a su alrededor un clima de amor que mueve a la correspondencia en familiares o amigos.

2.2. La Iglesia, hogar de compasión

«Para poder decir a alguien: “Tu vida es buena, aunque yo no conozca tu futuro”, hacen falta una autoridad y una credibilidad superiores a lo que el individuo puede darse por sí solo. El cristiano sabe que esta autoridad es conferida a la familia más amplia, que Dios, a través de su Hijo Jesucristo y del don del Espíritu Santo, ha creado en la historia de los hombres, es decir, a la Iglesia. Reconoce que en ella actúa aquel amor eterno e indestructible que asegura a la vida de cada uno de nosotros un sentido permanente, aunque no conozcamos el futuro».

Anunciar y hacer presente ese amor indestructible que aporta luz y sentido a la vida de cada ser humano constituye el corazón de la misión de la Iglesia. Conscientes de la dignidad de cada persona y movidos por la caridad que genera el Espíritu Santo en el corazón de los creyentes, los cristianos estamos llamados a ser «santos en el amor» con la medida de la compasión de Cristo.

Cuando la sociedad no sabe dar sentido al dolor o a la fragilidad humana y abandona a las personas a su soledad, los miembros de la Iglesia nos sentimos urgidos para responder con el amor de Cristo y engendrar esperanza en personas que, al sentirse queridas y acompañadas en su sufrimiento o soledad, pueden superar engaños y dolores; es decir, pueden encontrar la razón para vivir.

En este sentido, es ingente la labor maternal de la Iglesia que siempre acoge a todo hombre, especialmente cuando sufre, reconociendo en su dolor al mismo Cristo crucificado. No podemos sino agradecer e impulsar el trabajo de tantos hermanos nuestros en el acompañamiento de la vida naciente y de las familias; en residencias de menores y de ancianos sin recursos; en hogares para niños con discapacidades físicas o psíquicas; en residencias para enfermos mentales o centros de recuperación de drogadictos; en centros de acogida y atención a enfermos de SIDA; en comedores y albergues para los que no tienen techo; en hospitales o clínicas promovidas por la Iglesia para mostrar el amor de Cristo con el enfermo; en la inmensa red de Cáritas o en los innumerables proyectos realizados por multitud de consagrados y laicos comprometidos con los más pobres.

Esta enorme fecundidad eclesial es el testimonio sin palabras que reconoce la grandeza y dignidad sagradas del ser humano y manifiesta la certeza de que el amor de Dios abraza, cuida y comparte cada vida.

Conclusión

La vocación divina que ilumina todos los momentos de la historia de los hombres culmina en la vida eterna. A pesar de los dolores, enfermedades o pobrezas, la propia historia personal esconde una asombrosa promesa de eternidad en la vida que Cristo nos ha alcanzado: «yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante» (Jn 10, 10).

Por eso descubrimos la dignidad y la esperanza de la existencia humana no solo en la debilidad o el sufrimiento, sino también en el momento de la muerte, cuando confiamos el fin de nuestra vida terrena al Altísimo y nos abrimos al don de la bienaventuranza.

Encomendamos los frutos de la próxima Jornada por la Vida a nuestra Madre, fuente de consuelo que permanece al pie de la cruz de su Hijo y de cada hijo que sufre. Que Ella nos haga testigos infatigables del Evangelio de la vida anunciado que en Cristo siempre hay una razón para vivir.

Los Obispos de la Subcomisión para la Familia y Defensa de la Vida

http://www.youtube.com/watch?v=iKxfhJy43n0

JORNADA POR LA VIDA



Querido Compañero:



Hace unos días recibisteis una carta del Sr. Obispo en el que nos invitaba a la Celebración el día 25 SOLEMNIDAD DE LA ANUNCIACIÓN DEL SEÑOR de LA JORNADA POR LA VIDA, con el lema de este año SIEMPRE HAY UNA RAZÓN PARA VIVIIR .



El motivo del retraso en el envío es que el material nos ha llegado hoy día 15.



En él se inserta


CARTEL

NOTA DE LOS OBISPOS

VIGILIA EUCARÍSTICA (Si se elige esta fórmula)

SUBSIDIO PARA LA CELEBRACIÓN EUCARÍSTICA.
ALGUNOS DÍPTICOS.

Como habrás observado por el lema, nuestra oración se extiende más allá del aborto. Tuvimos en Noviembre la Jornada por la Vida Naciente y en esta celebración el ámbito de mira es más amplio.

La Celebración que presidirá el Sr. Obispo será, como el mismo indica, en el Monasterio de las Bernardas de Jaén, uniéndonos a los Jóvenes que cada mes se reúnen en el ADOREMUS. La hora será a las ocho de la tarde. Hemos querido tener este año la Celebración en este lugar para unirnos a los jóvenes en la JMJ.

Nos hubiera gustado hacer coincidir la hora con la de los jóvenes, pero el encuentro de estos es a las 9.30 y puede resultar tarde para las familias con hijos pequeños.
Recibid un saludo cordial.
Firmado: Francisco de la Torre Tirado
Delegado Episcopal de Familia y Vida



miércoles, 12 de enero de 2011

Charla jueves 13 de enero. Te esperamos

Te recuerdo la Charla-coloquio que tendremos mañana jueves 13 os invitamos a la charla coloquio; el ponente es Joaquinma que viene desde Sevilla a compartir con nosotros su vivencia de cómo por conciencia renunció a su cargo político a raíz de que su partido aprobó la Ley del aborto que hoy en España mata ya a más de 120 mil niños al año.

Esperamos vuestra asistencia.

Y te informo que se ha tenido que modificar el horario y lugar de la misma:

Charla-coloquio: La CONCIENCIA por encima del cargo

Lugar: Parroquia de Cristo Rey

c/ Cristo Rey nº2 (calle paralela a Pº de la Estación)

Hora: 19.30 h

Email: jaen@solidaridad.net

miércoles, 1 de diciembre de 2010

VIGILIA POR LA VIDA NACIENTE


El pasado 27 de noviembre, a las 9 de la noche, el Sr. Obispo Don Ramón del Hoyo López el Santo Padre presidía en la Catedral la Vigilia por la Vida naciente, en comunión con Benedicto XVI y coincidiendo con las Vísperas del primer Domingo de Adviento en el marco de la cercana solemnidad de la Natividad de Nuestro Señor Jesucristo. La Vigilia comprendió un amplio espacio de adoración eucarística, que se alternaba con lecturas bíblicas y del magisterio reciente de la Iglesia con cantos polifónicos. El fin de la Vigilia era agradecer al Señor que, "con el don total de sí mismo, ha dado sentido y valor a toda vida humana y para invocar su protección sobre cada ser humano llamado a la existencia".

En el mensaje de convocatoria el Papa Benedicto señalaba que "todos nosotros somos concientes de los peligros que amenazan hoy la vida humana a causa de la cultura relativista y utilitarista que ofusca la percepción de la dignidad propia de cada persona humana, cualquiera que sea el estadio de su desarrollo. Estarnos llamados más que nunca a ser "el pueblo de la vida" (Juan Pablo II, Encíclica Evangelium vitae, n. 79) con la oración y el compromiso".


En este ecuentro de oración por la vida, el Sr. Obispo estuvo acompañado por más de una docena de sacerdotes y por varios cientos de fieles.


martes, 23 de noviembre de 2010

Charla-coloquio: Inmigración y solidaridad


Queridos amigos, os invitamos a la charla-coloquio que tendrá lugar en el Museo Provincial el día 2 de diciembre a las 19 horas sobre el tema:
"INMIGRACIÓN Y SOLIDARIDAD"
a cargo de Agustín Ndour, inmigrante senegalés.

Miles de inmigrantes han muerto en las aguas del Estrecho, convirtiendo el Mediterráneo en una inmensa fosa común. Cuando llegan a nuestros países enriquecidos son tratados con gran indiferencia. ¿Por qué se juegan la vida para llegar a Europa?¿Qué causas provocan la migración de cientos de miles de personas dejando atrás sus familias, sus costumbres, su historia?


Agustín nos hablará desde su experiencia de vida, no desde la teoría. No podemos callar ante tanta injusticia. Queremos solidarizarnos con los inmigrantes y sus familias y gritar junto con Benedicto XVI:



"Los inmigrantes son personas, no mercancía"


http://solidaridad.net/inmigracion_y_solidaridad_articulo6427_enesp.htm

martes, 16 de noviembre de 2010

CONFERENCIA MONSEÑOR CAÑIZARES: LA IGLESIA ANTE LA VIDA NACIENTE.


Unas 300 personas se reunieron el pasado sábado 13 de noviembre, en el Salón de actos del Seminario, para escuchar la Conferencia del Emmo. y Rvdmo. Sr. Cardenal Prefecto de la Congregación para el Culto Divino y los Sacramentos Mons. D. Antonio Cañizares Llovera. La Conferencia, que llevaba por título "La Iglesia ante la vida naciente: enseñanza y testimonio", se enmarca en la jornada la celebración que Su Santidad el Papa Benedicto XVI va a celebrar en Roma el próximo día 27 de Noviembre, en las primeras vísperas del Adviento y a cuya celebración se nos ha invitado a toda las diócesis a tomar parte, tanto a nivel de Sede Episcopal, como de parroquias y lugares de culto.


Monseñor Cañizares, que fue interrumpido varias veces por los aplausos de los oyentes, disertó con absoluta claridad sobre el problema del aborto y su legislación en España, una de las más radicales de Europa; defendió la postura de la Iglesia a favor de la vida en todas sus etapas y circunstancias; ayudó a los asistentes a reflexionar sobre las consecuencias de la cultura de la muerte, que se nos quiere imponer, e invito a los cristianos y a las personas de buena voluntad a comprometerse por la cultura de la vida, que es la única que de verdad tiene futuro.



Más fotos.